Dónde dormir

Hotel Landa

A lo largo de mi vida, he tenido la ocasión de descubrirme a mí mismo inmerso en una apasionada búsqueda de lugares en los que poder sentirme en casa. Por suerte, no han sido pocos los que he encontrado capaces de hacerme sentir, aunque fuese tan solo por unos instantes, esa sensación familiar. Con el paso del tiempo fui descubriendo que estos lugares, con frecuencia, solían tener como característica común trasmitir no solo la belleza y el equilibrio propios de lo armónico, sino que, además, podía sentir cómo de ellos emanaba una esencia profunda y pura que los hacía más reales, auténticos y especiales; en definitiva, más afines a mí y por lo tanto un espacio perfecto en donde hacer hogar. Al mismo tiempo, siempre tuve una curiosa debilidad por los hoteles: lugares de paso donde se cruzan decenas de caminos a diario y en los que todo está diseñado para atender al cliente con mimo. No todos lo consiguen, aunque afortunadamente los hay que logran cumplir con este fin intrínseco en toda hospedería que se precie. Uno de ellos es, sin duda, esta pequeña gran joya que uno puede encontrar a su paso por la antigua capital del reino de Castilla. El Hotel Landa, único cinco estrellas de Burgos, es uno de esos establecimientos hoteleros que transmiten en mí esas sensaciones que me permiten sentirme realmente en casa. 

Sin duda, la impresionante arquitectura del Hotel Landa es su mayor atractivo. Sus techos altos, sus grandes columnas de piedra, cada detalle bien cuidado de su decoración. Sus lienzos y cuadros, sus arcos, sus muros o la espectacular balaustrada de su galería principal, desde la que asomarse a contemplar un hall que se asienta sobre un gran damero de grandes losas blancas y negras, hacen de él un lugar de obligada visita.

Las habitaciones de este espectacular hotel de inspiración medieval han sido diseñadas por el prestigioso decorador Pascua Ortega. Estas cuentan con una decoración única y esmerada que aporta a sus huéspedes un espacio confortable y bello. Todas ellas están equipadas con TV de pantalla plana y reproductor de CD, y en sus baños pueden encontrarse artículos de aseo de lujo.

El Hotel Landa cuenta con una gran variedad de rincones en los que relajarse. Sus cuidados jardines o sus bellos salones son un buen ejemplo ello. Pero, entre estos, cabe destacar el más especial: su piscina climatizada, cuyo diseño inspirado en un estilo gótico tan predominante en la ciudad, es capaz de dejar sin palabras a los visitantes más sensibles a la conjunción armónica que ofrece la suma de belleza y equilibrio.

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3 comentarios

  • Cecilia

    Hola, realmente preciosa la descripción y el lugar.

    Lástima que estoy muy lejos de poder ir. Más en este contexto de pandemia.

    Pero leer nos posibilita viajar y conocer.

    Saludos.

    Cecilia
    Salta-Argentina

    • Daniel Sotelino

      Encantado, Cecilia:

      Antes de nada, me gustaría darte las gracias por tu comentario. Intercambiar impresiones siempre resulta enriquecedor.

      En cuanto a la situación actual y a las limitaciones para movernos con libertad, es cierto que no dejan de ser un problema, aunque también es verdad que cualquier limitación suele tener más de mental que de real. Tal vez no podamos recorrer el mundo en busca de lugares hermosos que visitar, pero sí podemos llevar nuestra sensibilidad hasta el punto de ser capaces de detectar todo lo bello que hay a nuestro alrededor, y que frecuentemente nos pasa desapercibido. Tal vez esta época resulte una bonita oportunidad para volver nuestra mirada hacia lo que tenemos cerca, y descubrir que los palacios, jardines reales y parajes de cuentos de hadas están realmente al alcance de nuestra mano. Puede resultar realmente sorprendente descubrir que toda esa belleza que nuestro corazón anhela habitualmente esta muy cerca. Suelo utilizar un pequeño ejemplo para explicar esto: tal vez no tengamos un jardín como los jardines de un gran palacio, pero podemos tener un pequeño jardincito en nuestra casa. Tal vez ni esto esté a nuestro alcance, y lo cierto es que, ni con ello, nada está perdido. Podemos disfrutar de un parqué público, también de una terraza o una pequeña maceta. En esencia un tiesto con una planta en flor no es muy diferente de los jardines del palacio de Versalles. Y cuando uno se hace consciente de esto… ¡magia!

      En cualquier caso, todo esto pronto pasará y podremos movernos libremente.

      Un saludo y feliz vida,

      Daniel

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